La velocidad del sonido (propagación del sonido) indica qué tan rápido viajan las ondas acústicas a través de un medio dado. En condiciones estándar, a una temperatura de 15 °C, la velocidad del sonido es de 340,3 m/s, o aproximadamente 1225 km/h. Cualquier cambio en las condiciones atmosféricas o en los parámetros del aire afecta simultáneamente esta velocidad. Cuanto más baja es la temperatura, menor es la velocidad del sonido, mientras que aumenta a temperaturas más altas. Por ejemplo, a 40 °C, es de 355,3 m/s.
La propagación del sonido en sustancias seleccionadas depende de qué tan rápido se transmite la energía de las vibraciones de las moléculas en esa sustancia. En el caso de baja intensidad sonora, la vibración de las moléculas será menor, pero esto no afecta la velocidad del sonido. Es independiente de eso.
La primera medición de la velocidad del sonido se realizó alrededor de 1636 y se atribuye a Marin Mersenne.
A continuación, un ejemplo de la velocidad del sonido en algunas sustancias:
dióxido de carbono: 259 m/s;
aire: 340 m/s;
helio: 965 m/s;
hidrógeno: 1284 m/s;
agua, mercurio: 1500 m/s;
hielo: 3300 m/s;
hormigón: 3800 m/s;
acero: 5100-6000 m/s;
vidrio: 6000 m/s;
diamante: 18 000 m/s.