Infrasonido – también conocido como sonido subsónico. Estas son ondas sonoras (acústicas) cuya frecuencia es demasiado baja para ser escuchada por el oído humano. Estos sonidos ocurren por debajo del umbral de frecuencia de 20 Hz, que aún es audible para los humanos, aunque los investigadores también indican un umbral de 16 Hz. El infrasonido que no podemos oír puede ser percibido y utilizado para la comunicación por animales, como ballenas y elefantes.

Actualmente, existen dos normas para definir el infrasonido:

PN–01338:2010 (norma polaca tras enmiendas) – según esta, el infrasonido se define como ondas acústicas con una frecuencia entre 1 Hz y 20 Hz;

ISO 7196 – de manera similar a la norma anterior, el ruido infrasonido se define dentro del rango de 1 Hz a 20 Hz.

Una característica del infrasonido es la gran longitud de onda de sus ondas acústicas, que supera los 17 metros. Como resultado, mientras sean poco atenuados, pueden propagarse a largas distancias. Debido a su especificidad, las pantallas acústicas y otras estructuras no son muy efectivas contra ellos.

Las fuentes naturales de infrasonido incluyen:

– bólidos;
– olas oceánicas;
– grandes cascadas;
– vientos fuertes;
– avalanchas;
– tornados;
– relámpagos;
– auroras;
– ondas sísmicas (terremotos);
– volcanes;
– glaciares que se rompen;
– animales (incluyendo ballenas, elefantes, caimanes, hipopótamos y jirafas)

Las fuentes artificiales de generación de infrasonido incluyen:

– explosiones;
– altavoces;
– explosiones termonucleares y atómicas;
– vibraciones de puentes;
– vehículos de motor pesados;
– helicópteros y jets;
– tuberías;
– torres de perforación;
– refrigeradores y aires acondicionados;
– turbinas eólicas, martillos de forja, bombas de vacío, compresores de pistón, etc.